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domingo, 10 de marzo de 2013

LA MAGIA DEL ESPIRITU DEL DRAGÓN

Con los Dragones ha sucedido igual que con los Elementales. Luego de ser habituales acompañantes del género humano, se convirtieron en personajes de cuentos y leyendas que, poco a poco, bajaron su estatus a los relatos infantiles; no por ser malignos, o fantasiosos, aunque sí fantásticos, o porque la comprensión infantil fuese menos; al contrario, a pesar de las luchas por hacerlo ver así, los niños nunca dejaron de verlos y de creer en ellos. Mas dada la visión estrecha del humano, resultaba más fácil atañer sus historias a la imaginación de los niños junto a las hadas, gnomos, troles, etc.


Los Dragones han sido seres tenidos en la más alta estima desde los arcaicos tiempos del gran continente Atlante, y, dada su fuerza y tamaño, catalogados bajo el más supersticioso temor. Los Instructores de las emergentes razas de la Humanidad se llamaron a sí mismos Dragones, adoptaron al Dragón occidental como emblema de su soberanía sobre los elementos de la naturaleza y de su sujeción al culto solar. Los que seguían el camino lunar adoptaron a la serpiente como su símbolo. Mientras, Oriente manejaba a sus dragones con mucho más respeto, a pesar de ser más antiguos. En realidad, la serpiente y el dragón siempre han sido uno, ya que ella termina adquiriendo alas al sublimarse, y entonces se convierte en el dragón alado, y éste devendrá en el Ouroboros, el dragón que muerde su propia cola, símbolo del Infinito.

Nadie puede, a estas alturas, negar que la vida se originó en el agua. Nadie puede negar la importancia de las Divinidades que emergieron del mar, como Oannes, del cual se habla como hombre pez, o serpiente marina, ratificando el origen común entre serpiente y dragón.

Existen escritos antiguos donde se habla del culto a deidades de nombres vertientes a la palabra dragón. Como los rollos y estatuillas de Babilonia describiendo así, el culto al dios Dagon o Dugón. Y a pesar de los intentos de varias religiones por sabotear la imagen de estas criaturas, hoy en día resurge con más fuerza El Aliento del Dragón. Brindando toda su sabiduría y gran fuerza a todos los que deseen confraternizar con estos.

Estos grandes aliados en la magia solo se presentan si así lo desean y siempre y cuando no les quede duda del propósito y sentimientos de quienes les invocan. Seres de gran poder dispuestos a compartir su sabiduría milenaria.

Desde tiempos inmemoriales los Dragones han estado en la mente de los hombres. La palabra dragón proviene del griego Derkomai. “El de aguda mirada.” Los romanos latinizaron y lo tradujeron a Drako. “Serpiente gigante.”

Los dragones son guardianes de grandes tesoros, más el tesoro más grande que guardan es el del conocimiento y la sabiduría. Son seres que han estado presentes desde el comienzo de las eras de la humanidad y mucho antes.

Los dragones han estado presentes en todas las culturas antiguas, desde el lejano oriente hasta las culturas mesoamericanas. Representado de muy diversas maneras y con diferentes simbolismos. Así, de cierta manera el dragón ha estado presente en la Mesopotamia y en Tenochtitlán. En el antiguo Egipto y en la Europa primigenia. En Occidente y en el Lejano Oriente.

Un dragón es un ser de respeto y al que se le debe de temer... Respeto por el conocimiento y sabiduría que posee. Y, temor pues son observadores de todos los actos del hombre. Ellos saben de antemano y antes de que se les busque quien es digno de su conocimiento y quién no.

Pero, a pesar del tiempo que ha transcurrido desde entonces, el término sigue vigente para los practicantes de Alquimia, ya que dentro de los arquetipos que estudia este Arte se encuentra el Dragón, que es el Guardián de la Sabiduría más elevada, el custodio de las puertas entre los mundos y el que sobrepasa en poder a cualquier otra criatura sobre la Tierra, estando a la par de los hombres Iluminados. De ahí que en las historias mitológicas del Vajrayana del Budismo, los Sabios se conviertan en Dragones, como Kuan Yin, por ejemplo, y que en el Taoísmo (alquimia china) los Ocho Inmortales viajen en una barca que en la proa tiene la imagen de un Dragón que sujeta una Joya Flamígera entre sus quijadas. En el medio-oriente sabemos que antes de entrar el otro mundo, los iniciados egipcios tenían que ser tragados por un Dragón, que era como un Portal para poder cruzar. Pero no sólo en esos pueblos lejanos han tenido constancia de la aparición del legendario Dragón: En occidente, también vemos narraciones que relatan simbólicamente el desarrollo del Mito del Héroe, donde éste tiene que vencer al Dragón para hacerse dueño de su tesoro. Y esto es porque el Dragón es el legendario custodio del Grial, de la Copa del Mundo donde el Demiurgo mezcló los elementos en un principio. Y según las crónicas más antiguas, que ya eran viejas desde que se hundió Atlantis, pero que nos han llegado por tradición oral, el Demiurgo Sammael designó a los Instructores como custodios de la Sabiduría porque, simbólicamente, antes de guardar el Grial, ellos lo habían poseído.

En muchos mitos de la Creación del mundo, se describe a los Dragones formando parte importante durante la Creación, y en muchas crónicas antiguas se dice que el dios padre del panteón de dioses del pueblo en cuestión, usó la piel de un Dragón para crear el mundo. Estos mitos son una forma distorsionada de las antiguas verdades, pero si se toman simbólicamente, se accederá al conocimiento milenario de los Guardianes de Sabiduría, de los Hermanos mayores de la Tercera y la Cuarta raza raíz, según los denominó H. P. Blavatsky. En un libro muy antiguo, el Libro de los Días, se relata que al principio del tiempo, el Demiurgo (el Primer Inmortal creado, el Elohim de la Octava Esfera y hermano mayor de los otros siete) emergió del Caos y habiendo visto los arquetipos perfectos de todo lo que sería, contenidos dentro del Absoluto, los proyectó por medio de su Mente, y así revistiéndolos de su propia substancia (Alma), hizo manifiesto lo inmanifiesto y lo invisible se hizo visible. De aquí que en los mitos más actuales se diga que el mundo fue creado por el más poderoso dios a partir de la piel de un Dragón. Y esto último era porque Sammael era representado como un Dragón por los Antiguos Señores del Secreto del Caos que custodiaban el conocimiento velado para los atlantes. Para los Señores del Secreto del Fuego también era el Dragón un símbolo de aquello a lo que aspiraban. Pero con la conmoción del continente después de que algunos de estos Guardianes perdieron su equilibrio por tratar de controlar el conocimiento vedado, el recuerdo permanece latente en la humanidad. ¿Y por qué en occidente se le tiene ese temor al Dragón en la actualidad? ¿Por qué para la institución religiosa se convirtió en la representación del pecado? Porque muchos de los que habían adoptado ese "escudo de armas" en la antigua Atlantis fueron los que provocaron el hundimiento del continente, y muchos de los que ahora temen al Dragón sufrieron los desastres que conmocionaron al antiguo continente y murieron ahí. Inconscientemente la gente le teme al dragón porque al verlo, aflora a su conciencia la memoria casi olvidada de un pasado que fue devastador para muchos, puesto que las heridas que esa catástrofe causó en su psique todavía no están del todo curadas. Pero otros están fascinados por el Dragón y su imponente presencia. Y esto se comprueba si miramos hacia las costumbres de los pueblos de oriente, donde la Sabiduría sempiterna no ha sido tan perseguida como aquí en occidente.

Un elemento básico de occidente es su ansia de dominio sobre todo lo creado. Sea inferior o superior. Si es inferior ratifica su carácter de amo de todo lo existente. Si es superior, muestra su gran poderío. Éste fue uno de sus errores garrafales con relación a los dragones. Al no poder dominarlos, ni como seres ni como arquetipos, decidió execrarlos de la realidad, aunque no haya podido hacerlo con la memoria.

                                 LOS PODERES DEL DRAGÓN.


El Dragón, conformado por los cinco elementos, es Señor de ellos y de todas sus manifestaciones en todos los mundos. Y su Poder se extiende a conocer el Secreto de la manipulación de la Raíz de sus principios: la Materia Prima. Y para manipularla hay que ser capaz de verla, pero verla es adentrarse en la Nada, en el mismo vacío manifiesto. Por ello, quien logra ver la Primera Materia con la visión de sus ojos físicos, ha adquirido la llamada y legendaria Visión del Dragón. Aquí traemos de nuevo el significado de la palabra Dragón en griego: "el de la vista aguda o penetrante". El Dragón, siendo señor de las manifestaciones, se remonta a su substancia primigenia, y de ésta hasta sus esencias. Quien posee la vista del Dragón puede ver más allá de las apariencias y contemplar la Luz de la Verdad que se oculta detrás de ellas. Puede ver la Luz del Espíritu (aquí me refiero al Éter) que brilla en la Obscuridad y las tinieblas de la Materia. "Toda manifestación es un Templo Luminoso de Dios", han dicho los Alquimistas, y aquí tenemos el por qué de ese enunciado.

El Poder de invisibilidad (logrado en todos los niveles dimensionales) que ha hecho famosos a muchos Alquimistas a lo largo del tiempo, sólo es de efectos nulos cuando es contemplado por otro Alquimista que ha llegado a conseguir este Poder.

Otro de los poderes clásicos del Dragón es la capacidad de metamorfosearse y adquirir las más variadas y disimiles formas. Esta capacidad también se le atribuye al Mercurio de los Filósofos, por su cualidad mutable y algo inestable cuando no ha sido preparado adecuadamente. Esta facultad sólo se refiere a actuar sobre la contraparte etérica de los objetos que son visibles para nuestra vista. Así, quien logra influir sobre su propio cuerpo etérico, indirectamente lo hará sobre el físico. Si alguien cambia la forma de su cuerpo etérico, su cuerpo físico adaptará la forma fijada. He aquí el secreto de la transformación de los Adeptos de Alquimia.

El poder sobre el Fuego en todas sus manifestaciones es otra de las facultades propias del dragón, que le permite al practicante dominar las fuerzas naturales y energías elementales, así como alterar la realidad en todos los niveles del ser, en todos los mundos y dimensiones. Es uno de los más codiciados por los Adeptos. La misma palabra Alquimia, en su etimología, quiere decir: "Dominio del Fuego". Y aquí entran los Cinco Fuegos de los que han hablado los Adeptos.

La Sabiduría más elevada, la sobrenatural, es uno de los Poderes del Dragón que el practicante comienza a adquirir desde sus primeros pasos en la Gran Obra. Pero sólo al finalizarla se perfecciona, y entonces el Alquimista se hace digno merecedor de ser premiado con la Perla de la Sabiduría que le otorga el tesoro de la Sabiduría, ya que desde antiguo se sabe que el oro está asociado a la Sabiduría.

El Don de la Palabra comprende desde el habla elocuente, hasta el desarrollo del Poder Activo y creador del Verbo (la Palabra Divina que crea la Luz y por medio de ésta trae las manifestaciones a la existencia), hasta el comprender el Lenguaje del Dragón, también llamado Lengua Verde, el "lenguaje de los pájaros, de los dioses o de las serpientes". Este es el Lenguaje de la Creación que ha sido olvidado, y que sólo las Almas comprenden todavía, aunque muchas no lo recordarán hasta que despierten siendo una Unidad con la Gran Alma del Mundo.

Por eso, la próxima vez que observen la Imagen de un Dragón occidental, piensen que los Custodios de la Sabiduría, Guardianes de las Puertas entre los Mundos y Señores de la Creación, usaron ese símbolo una vez para mostrarse ante los hombres...y que, a pesar del paso del tiempo, siguen usándolo porque, al igual que su Sabiduría, es un símbolo que no dejará de existir mientras la Creación permanezca.

Por último, recuerden siempre que, Thoth Hermes, el Dragón de Al-khem, Hijo del Sol Nocturno, ha dicho en sus "Tablas de Esmeralda": "Sabiduría es Poder, y Poder es Sabiduría; uno con otro perfeccionan el Todo".

Las interpretaciones más familiares de dragones son los Dragones europeos, derivados de la tradición popular y de la mitología de Grecia, Escandinavia y Próximo Oriente, y también las de Dragones orientales. La palabra dragón deriva del griego δράκων (drákōn), "dragón, serpiente de gran tamaño, o serpiente de agua", que probablemente venga del verbo δρακεν "ver claramente".

En función de las diversas culturas que lo han representado, la figura del dragón juega un papel importante como dios y/o guardián, o como monstruo y poderoso enemigo. Se le atribuyen cualidades y habilidades tales como ser poseedor de una gran sabiduría y conocimiento o pecar de gran avaricia y codicia que le conduzca a devastar poblaciones enteras para apilar gigantescos tesoros. Por lo tanto, la imagen y figura del dragón ha ido variando y ha sido interpretada de muy diversas formas a lo largo de la historia.

Las culturas occidentales y orientales han imaginado reptiles gigantes y alados; puede ser debido al contacto con cocodrilos, caimanes y/o gaviales junto al hallazgo de fósiles de reptiles voladores.

El simbolismo alrededor del dragón es esencialmente el de la lucha. La lucha entre el dragón y un héroe o un dios tiene, sin embargo, distintos significados. En estos míticos combates el dragón asume dos papeles, el de devorador y el de guardián, que tienen finalmente una sola raíz: el de un ser cósmico en espera, cuya acción implica la muerte -o el nacimiento- de un orden universal.

Las actitudes tomadas en las culturas del mundo frente a la figura del dragón y la lucha que supone se distancian en ocasiones, particularmente si se compara la idea de dragón que existe en el lejano Oriente con la predominante en Occidente.

Las tribus nórdicas de Europa asociaban su folclore con varios aspectos terroríficos del dragón.

Los cristianos heredaron la idea hebrea del dragón, que aparece en el Apocalipsis, del apóstol Juan, y en otras tradiciones posteriores. En el arte cristiano del Medievo simboliza el pecado y al aparecer bajo los pies de los santos y mártires representa el triunfo de la fe y los reinos cristianos sobre el diablo. La leyenda de San Jorge y el dragón, ilustrada en la figura de la derecha, muestra claramente este significado

En el simbolismo medieval la idea de lucha contra dragones sirvió para fortalecer la motivación de los reinos cristianos. Se presentaban a menudo también como representaciones de la apostasía, la herejía y la traición, pero también de cólera y envidia, y presagiaban grandes calamidades. Varias veces significaban la decadencia y la opresión, aunque sirvieron también como símbolos para la independencia, el liderazgo y la fuerza. Los colores a menudo determinaron el simbolismo que un dragón tenía. En la pauta del viaje del héroe, los dragones representaron el obstáculo o el temor, y el paso necesario para volver al hogar, y como muchos dragones se presentan también como la encarnación de la sabiduría, en esas tradiciones matar a uno de ellos no sólo daba acceso a sus riquezas sino también significaba que el caballero había vencido a la más astuta de las criaturas. Otra faceta del dragón en la mitología clásica de la época caballeresca es el dragón como guardián que custodia o secuestra princesas en sus castillos.

En el occidente de la actualidad es casi siempre concebido como una criatura malvada, poderosa y cruel, estereotipo extraído tanto de las antiguas leyendas como de las más modernas películas.

En la Mesoamérica precolombina existe una gran tradición de veneración a la serpiente como animal sagrado. Gracias al intercambio cultural debido en gran medida a las constantes guerras de conquista de algunos imperios mesoamericanos y el intercambio comercial de otros tantos, no era de sorprenderse que muchos pueblos compartieran no sólo creencias, sino que los dioses extranjeros súbitamente formaran parte integral de un panteón dado. De esta manera las criaturas mitológicas también eran absorbidas por la gente e incluidas en el folclore y religiones de dichas naciones.

Las serpientes mesoamericanos a menudo son acompañantes de dioses a quienes asisten en sus deberes. Tal es el caso del dios tutelar de los tenochcas, Huitzilopochtli, a quien un dragón de fuego asiste como arma. Algunos dioses responsables de la lluvia (excepto Tlaloc) montan serpientes de viento mientras lanzan dardos y flechas a las nubes ocasionando la lluvia.

Algunas características casi siempre presentes en las serpientes mesoamericanas son:

Cuerpo serpentino o de serpiente.
Plumas (en tocado o como símbolo de divinidad).
Capacidad de volar.








martes, 10 de noviembre de 2009

El conde de Monte Cristo




El conde de Montecristo (Le comte de Monte-Cristo) es una novela de aventuras clásica de Alexandre Dumas, padre y Auguste Maqut. Éste último no figuró en los títulos de la obra ya que Alexandre Dumas pagó una elevada suma de dinero para que así fuera — Maquet era un colaborador muy activo en las novelas de Dumas, llegando a escribir obras enteras, reescribiéndolas Dumas después. Se suele considerar como el mejor trabajo de Dumas, y a menudo se incluye en las listas de las mejores novelas de todos los tiempos. El libro se terminó de escribir en 1844, y fue publicado en una serie de 18 partes durante los dos años siguientes.
La historia tiene lugar en Francia, Italia y varias islas del Mediterráneo durante los hechos históricos de 1814-1838 (Los Cien Dias del gobierno de Napoleon I, el reinado de Luis XVIII de Francia, de Carlos X de Francia y el reinado de Luis Felipe I de Francia). Trata sobre todo los temas de la justicia, la venganza, la piedad y el perdon y está contada en el estilo de una historia de aventuras.

Dumas obtuvo la idea principal de una historia real que encontró en las memorias de un hombre llamado Jacques Peuchet. Peuchet contaba la historia de un zapatero llamado François Picaud que vivía en París en 1807. Picaud se comprometió con una mujer rica, pero cuatro amigos celosos le acusaron falsamente de ser un espía de Inglaterra. Fue encarcelado durante siete años. Durante su encarcelamiento, un compañero de prisión moribundo le legó un tesoro escondido en Milán. Cuando Picaud fue liberado en 1814, tomó posesión del tesoro, volvió bajo otro nombre a París y dedicó diez años a trazar su exitosa venganza contra sus antiguos amigos.

La novela empieza con Edmond Dantès volviendo a Marsella, donde se encuentra con su familia y sus amigos. Dantés está a punto de recibir una promoción de capitán, y también a punto de casarse con una bella catalana, Mercedes.
Se revela que el anterior capitán, Leclère, que era un acérrimo defensor del ahora exiliado Emperador Napoleon I, encomendó a Dantès en su lecho de muerte que entregara un paquete al gran mariscal Marechal Bertrand, que se encontraba exiliado en la isla de Elba. Durante su visita, habló con el propio Napoleón, que le pidió que entregara una carta confidencial a un hombre en Paris.

Sin embargo, el inocente Dantès no se da cuenta de cómo su fortuna afecta a los que él considera sus amigos. Danglars, el jefe de cargamento que envidia la promoción de Edmond, y Fernand, que ama a Mercédès, pretenden acusar a Edmond como agente bonapartista; entonces es enviado al procurador y magistrado Villefort.. Aunque Villefort se convence enseguida de la inocencia de Edmond y está a punto de dejarlo en libertad, descubre que el destinatario no es otro que su propio padre, Noirtier, un importante bonapartista. Sin embargo, el hijo ha denunciado a su padre para mejorar sus relaciones con el actual régimen realista, y un resurgimiento de las especulaciones sobre su verdadera lealtad podría dañar irrevocablemente su carrera y evitar su inminente boda con una conocida familia aristocrata. Para enterrar este secreto, Villefort envía a Edmond a pudrirse indefinidamente en el infame Castillo de If.

Durante el encarcelamiento, Dantès comienza a desesperarse. Empieza rezando a Dios por su liberación, pero sigue sufriendo año tras año, y al tiempo intenta suicidarse dejando de comer. Cuando esta a punto de morir, recupera la voluntad para vivir al escuchar el sonido que producía otro prisionero al cavar para conseguir escapar. Poco después se encuentra con el otro prisionero, el abate Faria, con quien forma una muy buena amistad, llegándolo a considerar como su padre. Faria se convierte en su instructor en varios temas, desde la historia a las matemáticas, el lenguaje y la filosofía. Como resultado de sus conversaciones con Faria, Dantès empieza a juntar las piezas de la historia que lo condenó a su penuria actual. Él y Faria trabajan durante largas horas en un túnel para escapar, pero el viejo y frágil Faria no sobrevive para verlo terminado. Viéndose moribundo, Faria le confía a Dantès el escondite de un gran tesoro en la isla de Montecristo que ascendía a lo que hoy serían aproximadamente 1400 millones de dolares, él, sorprendido, al principio desconfía del abate por ser ese el tema que lo condeno al mote de "loco" por los guardias. Dantès se escapa para ocupar el lugar del cuerpo de Faria, aunque está a punto de morir cuando los carceleros, en lugar de enterrar el cuerpo como él suponía, lo atan una pesada bala y lo lanzan al mar por un barranco cercano.


Tras su evasión, Dantès, después de pasar tres meses entre contrabandistas, recupera el tesoro y se hace llamar como el conde de Montecristo. Su larga estancia en prisión le ha cambiado físicamente, tanto que sus antiguos socios no le reconocen; mentalmente, dándole un conocimiento mucho más profundo y amplio; y socialmente, gracias al acceso a su gran riqueza. Sin embargo, quizás el mayor cambio es psicológico; de un joven idealista se ha convertido en un hombre sombrío e intenso, casi obsesionado con sus planes de hacer pagar a los que destruyeron su vida por envidia.






Hay muchos personajes en este libro, y la importancia de muchos de ellos no es inmediatamente obvia.



  • Edmond Dantes y aliados Edmond Dantès — También conocido como El Maltés, El Conde de Montecristo, Simbad el Marino, El comisionistra principal de la casa de Thompson y French, Abate Giaccomo Busoni, El señor Zaccone y Lord Wilmore. Inicialmente Dantès es un marinero experimentado y generalmente querido que parece tener suerte en la vida, incluyendo a una bella prometida (Mercédès) y una inminente promoción a capitán de barco.
  • Abate Faria — Sacerdote y sabio italiano; hace amistad con Edmond mientras ambos son prisioneros en el Castillo de If, y revela el secreto de Montecristo a Edmond. Se convierte en un padre figurado para el conde de Montecristo mientras Edmond está en prisión.
  • Luigi Vampa — Un infame bandido que opera en Roma y los alrededores.
  • Haydèe — La hija de Alí Pachá,princesa de Janina, vendida como esclava y más tarde adquirida por Dantès.
  • Bertuccio — El mayordomo del conde de Montecristo, un sirviente muy leal.
  • Alí — Un esclavo mudo (le cortaron la lengua como condena) de Montecristo que compro en Oriente sobornando al sultán que lo iba a mandar al verdugo como parte de su condena. Él es incondicionalmente fiel y servicial al conde
  • Bautista — Un criado que el conde contrata en París, se convierte en su tercer hombre de confianza. Es un sirviente muy leal a su amo.


Familia Morcerf

  • Fernand Mondego / Fernand de Morcerf — Más tarde conocido como conde de Morcerf. Primo de Mercedes y que también está enamorado de ella y hará lo que sea para conseguirla.
  • Mercédès Herrera / Mercedes de Morcerf — La prometida de Edmond Dantès al comienzo de la historia. Más tarde se casa con Fernand mientras Dantès está en prisión.
  • Albert de Morcerf — Hijo de Mercédès y del conde de Morcerf. Hace amistad con Montecristo en Roma.


Familia Danglars

  • Baron Danglars — Inicialmente el contador del mismo barco que Dantès. Ansía ser rico y poderoso, y ve a Dantès como un obstáculo para sus ambiciones. Durante la estadía de este en prisión, se vuelve Barón y el banquero más rico de París.
  • Hermine Danglars — viuda de Nargonne y se convirtió en la señora de Danglars. Antes de casarse con el banquero, tuvo un romance con Villefort, con el que tuvo un hijo, Benedetto.
  • Eugénie Danglars — Hija del matrimonio y prometida de Albert de Morcef; posteriormente se cancela el compromiso en favor de Andrea Cavalcanti.


Familia Villefort

  • Gérard de Villefort — El que siendo procurador real en provincias dictoó un mandamiento para encarcelar a Edmond con el único fin de proteger a su padre y su carrera.
  • Eloise de Villefort — La segunda esposa del procurador del rey, quien luego por su egoísmo personificado en Edouard, su hijo, envenena a toda la familia Villefort para heredarlo.
  • Noirtier — Un antiguo bonapartista vigoroso que ahora está paralítico por un ataque. Está a cargo de su hijo Villefort, su nieta Valentine y el leal sirviente de la familia, Barrois.
  • Valentine de Villefort — La hija de Villefort y novia de Morrel hijo.
  • Edouard de Villefort — hijo de Villefort con su segundo matrimonio: Heloise. Es un joven muy travieso.


Otros personajes

  • Gaspard Caderousse — Sastre y hostelero deshonesto del lugar donde viven Dantés y su padre.
  • Maximilian Morrel — Hijo del patrón de Edmond, M. Morrel; tras el escape de Edmond, Maximilian se convierte en un buen amigo para el conde de Montecristo y éste lo ayuda a realizar su deseo de casarse con la hija de Villefort.
  • Franz d'Epinay — uno de los amigos de Albert de Morcerf, conoce al conde en la gruta de Montecristo antes de dirigirse hacia Roma a encontrarse con su amigo. Su padre, el general realista Quesnel, falleció en un duelo contra Noirtier de Villefort.
  • Lucian Debray — secretario del ministro del interior y amigo de Albert. Es el amante de Hermine Danglars, a quien solo utiliza para robar dinero al banquero.
  • Beauchamp — es asistente de editor jefe de un importante periódico de París y otro amigo del vizconde de Morcerf.
  • Baron Raoul de Chateau-Renaud — otro amigo de Albert, cuya vida es salvada en África por Maximilien Morrel.
  • Julle Herbault — La hermana de Morrel, es ayudada por el conde bajo la identidad de Simbad el Marino, para salvar a su padre de la bancarrota.
  • Emmanuel Herbault — Esposo de Julle y cuñado de Morrel, es el segundo testigo del conde cuando este va a batirse a duelo con Albert
  • Benedetto — Hijo ilegítimo de Villefort y Hermine de Nargonne (ahora baronesa Hermine Danglars); criado por Bertuccio (sirviente de Montecristo) y su cuñada, Assunta. Asesino y ladrón. Vuelve a París como Andrea Cavalcanti.
  • Mayor Bartolome Cavalcanti — Hombre al que el conde integra en la sociedad parisiense para que actué como el padre de Cavalcanti (Benedetto).
  • Morrel — Un armador de barcos de buen corazón que trata a Dantès con amabilidad y quien intercedió por él cuando fue capturado.

Influencias 

Dumas tuvo varias influencias directas de otros textos y tradiciones al escribir la novela. Gran parte de la complicada trama, las estratagemas y las alusiones a una noción romántica de Oriente procede de Las mil y una noches. La referencia más directa es la existencia en gran parte del libro del personaje con el alias de Simbad el Marino, aludiendo a alguien que ha viajado a muchos lugares exóticos. Alexandre también conoció a Fray José Custódio de Faria, el abate Faria, un monje indo-portugues que fue uno de los pioneros del estudio científico de la hipnosis. Es representado por el personaje del monje 'loco' encarcelado en el Château.

Otra posible influencia es la noción del pseudo-veneno como elemento conductor de la historia de los dos amantes. Es un tema recurrente en la literatura, especialmente en Romeo y Julieta. Los dos jóvenes amantes son comparados explícitamente con Piramo y Tisbe en cierto momento.
Una influencia proviene de un viaje de caza que planeó Dumas con el sobrino de Napoleón en la isla de Montecristo. Tras saber que tendría que estar en cuarentena durante un tiempo, Dumas cambió de opinión y volvió a casa. Dumas decidió usar Montecristo en el título de una novela, pero no tenía argumento para ella. Mientras pensaba en el argumento, recordó la ficha policial del arresto e injusto encarcelamiento de un zapatero al que le habían tendido una trampa sus amigos. El zapatero se hizo amigo de un predicador en la cárcel y, por una serie de sucesos afortunados se convirtió en el heredero de la enorme riqueza del predicador. Una vez libre, utilizó su riqueza para exigir venganza sobre los que habían conspirado para encarcelarle. También fue una influencia para las falsas acusaciones de Dantès la historia real de Eugene Francois Vidocq — el primer detective del mundo.

La influencia posterior de El conde sobre la cultura popular es inconmensurable. Descendientes de su linaje son James Bond, El Zorro y Pimpinela Escarlata. Las novelas y películas de James Bond giran alrededor de un personaje que, como el conde, es infinitamente conocedor de todo lo que tiene calidad (lo mismo es cierto para los villanos de Bond), y que utiliza su conocimiento para vencer a sus enemigos. El Zorro, como el conde, es un aristócrata disfrazado, vengador de las injusticias. La diferencia es que el Zorro está enmascarado y lucha contra enemigos públicos, no personales (aunque la distinción es a menudo dudosa).

En 2004 de la mano del estudio Gonzo, fue estrenada en Japon una serie de anime de 24 episodios, de nombre Gankutsuo, basada en la novela de Dumas, ambientada en un mundo futurista con influencias de la Europa decimononica. Durante el 2006 se emitió por el canal argentino Telefe una telenovela adaptada de la misma obra del autor francés pero con cambios en los nombres de los protagonistas y ambientada en la época presente, la cual se ha producido en varios países.

Herencia Literaria

El gran éxito de esta obra literaria, produjo la creación de varias novelas que aseguraban ser continuaciones a la magnifica obra de Dumas, todas ellas realizadas por distintos escritores. Así también, varias obras posteriores tomaron como referencia características de los personajes y situaciones.

Continuaciones

Edmundo Dantes (Edmond Dantes, 1849) de George W. Noble
La Mano del Muerto (A Mão Do Finado, 1854) de Alfredo Possolo Hogan.
Las Hijas de Montecristo (Les filles de Monte-Cristo, 1876) de Charles Testut
El Hijo de Montecristo (Le fils de Monte-Cristo, 1881) de Jules Lermina.
Montecristo y su Esposa (Monte Cristo and his Wife, 1884) de Jacob Ralph Abarbanell
El Tesoro de Montecristo (Le trésor de Monte-Cristo, 1885) de jules Lermina
Edmundo Dantes (Edmond Dantes, 1885) de Edmund Flagg
La Hija de Montecristo (Monte-Cristo’s Daughter, 1886) de Edmund Flagg
Las dos novelas de Jose Rizal — Noli me tangere y El filibustero — están fuertemente inspiradas por esta novela. Los personajes principales de ambos libros fueron modelados a partir de Edmond Dantès.

Relación con la realidad
 

Jean-Paul Bendit, Conde de Montecristo (1751-1785) fue un noble francés que, en 1789, defendió los principios de la Revolución. Colaboró notablemente en la redacción de la Constitución de 1781, y fue detenido en 1782 acusado de traición. Al no encontrarse pruebas, fue puesto en libertad y asesinado posteriormente con ácido sulfúrico bajo el pretexto de una limpieza bucal, un método frecuente en la época, de lo que se deduce que él no intentó escapar de la muerte.



Gankutsuo

Gankutsuō: El Conde de Montecristo (巌窟王, Gankutsuō?) es una serie de anime, basada en la novela.Gankutsuō se destaca por presentar una animación distinta al promedio, con manejo avanzado del layering y el uso del 3D. Esto para dar un cierto realce a la animación. 

Gankutsuō se ubica en el año 5053, por lo cual mezcla elementos del siglo XIX de la novela con alta tecnología, viajes espaciales y el uso de mechas. Cada capítulo tiene una introducción en francés.
Mientras visitaba el carnaval de Luna, el Vizconde Albert de Morcef y el Barón Franz d'Epinay conocen al Conde de Montecristo, un misterioso noble extranjero, que demuestra cierto interés en el vizconde de Morcef. En la última noche del carnaval Albert es secuestrado por la banda de Luigi Vampa, un conocido criminal y mercenario, quien pide a Franz un rescate de 50 millones de ducados. En una situación desesperada, Franz solicita un préstamo al conde para poder pagar el rescate de su amigo. El conde accede y acompaña a Franz al lugar donde tienen a Albert. Después de algunos trucos, el conde libera a Albert y surge una amistad entre ellos.

 
Cuando se van, el Conde promete visitar a Albert en París. A su llegada tres meses después, el conde es presentado ante las familias más importantes de parís: los Morcef, los Danglars y los Villefort.
El argumento de Gankutsuō, aunque en general es el mismo, cambia algunos aspectos del material original. Mientras que la novela de Alejandro Dumas se centra principalmente en el conde, la historia de Gankutsuō centra más importancia en el personaje de Albert. En la novela, los eventos en la vida del Conde se suceden de manera cronológica; en el anime, la historia comienza con Albert y el conde conociéndose en la Luna (lo que ocurre tras cientos de páginas en el libro, en Roma). Los cambios del argumento incluyen elementos sobrenaturales, distintos destinos para algunos personajes, la supresión de varios argumentos laterales, y un final conjunto diferente.
Estos cambios resultan en un tono distinto. En la novela, la búsqueda de venganza del conde se ve de manera compasiva, pero varios elementos del argumento del anime conducen la compasión de los seguidores del anime hacia Albert, haciendo del conde una figura antagonista en el fondo.